lunes, octubre 04, 2010

El jardinero


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"Surgió de la nada, como el rojo manto de las amapolas en la primavera; con unas sandalias de cuero y un largo bastón de madera de roble.
Deambuló por las plazas y por el mercado, preguntando por alguien que estuviera dispuesto a venderle una tierra espaciosa. Y encontró un lugar en las afueras del pueblo, junto a un arroyo cantor de destellos dorados.
Levantó una cabaña. Y a su alrededor un jardín, grande como las estelas del viento; bordado con hiedras, clemátides, pasionarias y madreselvas; salpicado de azucenas, violetas, lirios y pensamientos.
Y se sentó a la puerta de su jardín, ofreciendo su belleza y su paz a todo el que quisiera gozarse de ellas. Les dijo que aquél era el jardín de la vida, y que todo aquél que quisiera hallar su paz en él tendría siempre la puerta abierta.
Los pájaros y las ardillas hicieron sus nidos en sus árboles, las hadas y los elfos buscaron refugio entre sus plantas, y los hombres encontraron cobijo para su corazón entre sus flores.
Y el jardinero se dedicó a cuidar de plantas y árboles, ardillas y pájaros, hadas, elfos y hombres".

Este libro es una especie de parábola, donde cada capítulo tiene una enseñanza propia. El jardinero viene a ser el mensajero de un dios que cuidará del corazón y del alma de los hombres, a medida que cuida de su bello y frondoso jardín. Ha venido con una misión: sembrar su semilla de paz y de sabiduría. Pero para que esa misión prospere tiene que enseñar su legado a un aprendiz, para que su sabiduría no muera cuando él se tenga que marchar a cumplir su misión a otra comarca.
Está escrito con una enorme sencillez, lo que hace que se disfrute leyendo. Quizás en esa sencillez está su belleza.

"Que vuestro amor no sea como el del muérdago hacia el roble, que hunde sus raíces en su tronco para chupar su savia y su fuerza. Que no sea como el de la aliaga con el retoño de pino, que crece y lo envuelve hasta asfixiarlo entre sus espinas.
Buscad que vuestro amor sea como el de los árboles. Cada uno abrazando la tierra con sus propias raíces, elevándose al sol de la mañana con los brazos extendidos al cielo, dando gracias por cada nuevo amanecer".

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