
Hoy es un día tranquilo. Esta mañana me he ido a leer al campo, con el perro, por supuesto. Pero hacía tanto viento que he apartado el libro y me he puesto a pensar en él. Desconozco cómo he llegado a quererle tanto, pero es algo que siento cada mañana al despertarme y cada noche al cerrar los ojos.
Que conste que estoy enganchada al libro de Antonio Salas, aunque soy consciente de que me llevará mucho tiempo leerlo.
Tengo ganas de que llegue mañana.
Este fin de semana he escrito muy poco, porque no he parado mucho en casa, y cuando estás con amigos no apetece sacar la Blackberry para ponerse a escribir. Me gusta hacerlo en silencio y con la máxima concentración posible. Ha sido un fin de semana más de reflexión que de escritura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario