
Esta noche, enfrentada al frío que entraba por la ventana, he visto una estrella fugaz. Dicen que si ves una estrella fugaz hay que pedir un deseo que se cumplirá. Pero no me sentía con la energía suficiente para pedirlo. Y no lo he pedido. Más bien he seguido observando la noche, las constelaciones y las calles vacías.
Ahora, los demonios de la noche no permiten que concilie el sueño. Doy vueltas y más vueltas; me resulta imposible pegar ojo.
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