jueves, marzo 25, 2010

Al fondo

Suances (Cantabria)
Cuando he ido a Correos he visto su coche. Está aparcado en el mismo sitio que ayer. Seguía cuando he vuelto, el último de la fila. Mi coche también está el último de la fila, pero en el sentido contrario. Ahora, cuando he ido a dejar el libro al coche, seguía en el mismo sitio. Me alegra saber que está tan cerca, casi palpable, real, aunque luego no le vea a él. Porque esta mañana en el café estaban dos de sus compañeros, pero faltaba él. Hoy me he ido de hora, no espero a las doce, porque al ver que él ya no va al café siento una punzada, una especie de vacío muy tenue, pero ahí está. Por eso llevo muchas semanas intentando bajar antes, para no echarle de menos.
Esta tarde tengo mucho que hacer, pero a las siete en punto, haga lo que haga para hoy, me iré.
Hoy ha sido un día que ha tenido de todo, pero con más color que ayer. Incluso me he encontrado al mediodía con D. en la cafetería: "Justo vienes cuando me voy". Y le he dado tiempo a preguntarme: "¿Qué tal de lo tuyo?". No sé a qué se refería, o prefiero no saberlo; me he encogido de hombros mientras me marchaba por la puerta.
El día 1 de abril nos iremos a Suances (Cantabria), donde ya hemos alquilado un apartamento junto al mar hasta el domingo. Al final, llamada tras llamada, se ha conseguido un lugar donde pernoctar diez personas. Y me han dicho que en Suances hay mucha fiesta, pero lo que me atrae es el mar, ese mar que compartiría con la persona del sueño de hace dos noches.
Me pregunto si llevaré folios de colores o los sustituiré por postales que muy posiblemente no eche al buzón... Todo se verá.

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