Mis ojos nunca habían contemplado ese tipo de decoración. Son una especie de lágrimas de cristal de diferentes tamaños, con las que se realiza la forma que tú quieras. Tenía que verlo y me he encontrado con dos árboles azules en medio de la pared blanca. El resultado es genial, aunque aquí no se aprecie bien, ya que desde esta perspectiva tan cercana parece que toda la pared estuviera recubierta de mosaico, pero no es así.
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