Lo verdaderamente importante siempre va dentro, es posible que hayan de pasar años para profundizar y descubrirlo, e incluso que nunca llegues a saberlo.
Cuando era adolescente siempre escribía en todos los sitios un lema tan sencillo como bello: "Mil máquinas no harán nunca una flor". Nunca me cansaba de escribirlo: en carpetas, en hojas, en el estuche, en libros... Hoy de repente me he acordado de ese lema, porque a veces la belleza está en las cosas más sencillas. Para mí lo verdaderamente importante es lo que él lleva dentro, que no sé si algún día llegaré a saber al menos una mínima parte, o lo que hay tras esas palabras que hoy he escrito y que sólo son el aspecto externo de un sobre que guarda mucho más, algo más importante. Sí, lo verdaderamente importante está dentro, pero mucho más profundo, mucho más adentro, hay algo muchísimo más importante que ni siquiera se puede expresar con palabras.
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