
Necesito despejarme. Aún sigo en la oficina cuando no debería estar aquí. Ni aun siendo fiestas en mi pueblo puedo irme un día a las siete. Se me ha acumulado la gente en la sala de espera y, cuando tienes tantas visitas, no puedes hacer nada. Acabo de llamar a mi gente para decir que intentaré llegar antes de las 20.30h., porque eso sí, necesito escribir y no me iré sin hacerlo.
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