La verdad es que Yoguito se ha tumbado nada más llegar a casa. No está acostumbrado a caminar tanto. Siempre que esté en mi mano y el tiempo acompañe, le haré caminar, porque necesita un poco de campo de vez en cuando. No es lo mismo corretear diariamente por el jardín, que es un espacio limitado y con muy poco tiempo, que correr en un espacio abierto y sin límites (exceptuando la carretera, de donde intento mantenerle alejado), durante una mañana de domingo en que el tiempo parece no correr a tu lado.
Es sorprendente las cosas que se descubren cuando vas caminando. Es una carretera por donde pasamos varias veces a la semana, casi siempre en coche, pero no observas lo que tienes alrededor hasta que no decides ir un día de paseo, cuando la vida camina más lentamente, y descubres, por ejemplo, que se ha llevado a cabo una reforestación, porque hay innumerables protecciones cilíndricas que protegen arbolitos que aún están por desarrollarse.
Escuchas los sonidos de la naturaleza: pájaros e insectos en su mayor parte, orquestando una melodía extraordinaria. De repente, te llegan las voces amortiguadas por las copas de los árboles de los de Protección Civil, con los que has coincidido nada más llegar. Se trata de disfrutar en soledad de la naturaleza. Y, cuando te vas, una parte de ti quiere quedarse allí, saboreando todas las fragancias de la primavera.
Y eso que aún se ven los colores ocres y marrones del otoño, en los árboles y zarzas sobre todo, porque aún no han empezado a verdear. Es el 1º de mayo cuando todo está más florido y ese mismo bosque se convierte en éxtasis para los sentidos.
He estado escribiendo, mientras Yoguito se enredaba entre las ramas bajas de algún árbol añejo. Estoy pensando en que apenas disfruto de esta naturaleza que tenemos al lado de casa. ¡Cuántos quisieran tener algo así tan cerca! Allí aprendí a conducir, daba mis clases prácticas de coche, cuando me sacaba el carnet (siempre iba yo sola con el coche, no necesitaba que me acompañara nadie, anda que si me pillan...); allí he ido con mis amigas a leer, a tomar el sol, a fumar a escondidas, a echar litros, a pasear a los sobrinos de algunas, a coger moras en los albores de septiembre... Pero, sobre todo, a disfrutar de esa naturaleza tan magnífica.
2 comentarios:
Que agradable que haya llegado el buen tiempo ya y poder salir a pasear al solecito, ¿eh? Es que vaya invierno de nieve que has tenido, como te decía por mi blog. Estarías ya aburrida de tanto frío ^^
Saludotes!!!!
Pues tenía ganas de que desapareciera, prefiero el sol con creces, incluso en las ocasiones en que quema tanto...
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