domingo, marzo 28, 2010

Un sentimiento indescriptible, indefinible, inexplicable

Ahora comprendo por qué cuando siento que le quiero mogollón, siento por extensión que quiero a todo el mundo. Supongo que siempre lo he sabido, pero nunca había reflexionado sobre ello: he abierto mi corazón y no hay una fisura ni una grieta, sino que es el reflejo del alma limpia, pura, el alma que ama. Mi corazón nunca ha brillado con tanta intensidad, nunca ha latido con tanto frenesí, nunca ha estado tan colorado... que temo que pueda llegar a resultar herido.
¿Será posible que le quiera tanto...? Me cuesta delimitar la línea en que empecé a sentir algo que tiene más fuerza que yo, que se me escapa de las manos para dirigirse a él, que me lleva a soñar algo tan hermoso y tal cantidad de cosas inimaginables, que convierte mi vida en un sendero de rosas y espinas, que me lleva a pensar en él más tiempo del que quisiera...
Y pensando en él, ya va siendo hora de encaminarse al mundo de los sueños, otra dimensión donde él también aparece como una constante.

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