
Era importante: si me voy no puedo llevarle mi Moleskine porque ocupa mucho, ni folios de colores, así que he bajado para comprarme una libreta lo suficientemente diminuta para llenarla en cuatro días y lo bastante grande como para que no se acabe en la primera jornada. Así que al caer el día, cuando las olas se tornen oscuras, seguiré con mi rutina de escribirle cada día un poco, de describirle mis vivencias, de contarle nuevas anécdotas...
Vaya fin de semana aguado que nos espera.
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