miércoles, marzo 24, 2010

Una sutil coincidencia

Estaba comiendo cuando mi madre me ha dicho que la señora que me ha tranquilizado esta mañana, la que me ha pasado la mano por la espalda para reconfortarme, ha sido... ¡Vaya! Aunque me sonaba su cara, no sabía su apellido. Entonces, haciendo cálculos, tiene que ser hermana de la señora que me cedió la vez en Correos y, por tanto, tiene un parentesco con...
Ahora, mientras espero a que lleguen mi hermano y mi padre, pienso en él. Y su imagen sigue reconfortándome. Siempre me tranquiliza pensar en él, así que hoy no iba a ser menos.

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