
No recordaba cuánto tiempo ha que no me ponía tan nerviosa por algo relacionado con él. Al salir de SD, y queriendo evitar una de las calles más concurridas, he tirado calle arriba para salir a una plazoleta por donde intento no pasar, pero las circunstancias especiales me han llevado hasta allí. Cuando rodeaba la plaza sentía que mi corazón latía a mil por hora: "que no esté, que no esté". Es que si me lo encuentro me da algo, aparte de que hubiera parecido algo que no es, puesto que he salido por allí sin pensarlo y cuando lo he pensado era tarde.
Cuando venía a casa, me arrepentía de haber pasado por allí. Al menos no me he encontrado con nadie, pero ¿si hubiera ocurrido lo contrario? Creo que hubiera sido preferible pasar por la calle M. y aguantar la marea de gente y coches por todos los lados, o bajar hasta el semáforo, con la misma historia.
Y, entre todo, durante todo el trayecto a casa venía pensando en él, en lo mucho que me gustaría contarle cosas, en decirle que le escribiré una postal (yo estoy segura de que lo haré, otra cosa diferente será si la echo al buzón).
Aparte, debería irme a tomar café para que me digan a qué hora salimos mañana (seguro que me darán las once en casa). Creo que iré en el coche de J., porque tiene un FM plateado. Así estaré con la memoria perdida durante todo el viaje.
Aún no he hecho la maleta.
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