jueves, marzo 25, 2010

25 de marzo

Cuando mi padre me ha llamado a las diez, ya sabía que era para tomar café. Después he ido con él a la oficina de los seguros para que nos informaran sobre el siniestro del coche de mi hermano y preguntar cuándo enviarán al perito. Así que llevo media hora en la calle, que se agradece con tanto sol. De paso le he dicho a C., que por algo es de mi pueblo, que se venga a cenar esta noche. Porque en mi pueblo hay misa a la una e irá todo el mundo encopetado a la ermita. Yo no apareceré por allí hasta las siete, y sólo porque tengo que coger las llaves de la bodega para preparar la cena.
25 de marzo... Hace años que no saboreo esa fiesta.

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