martes, marzo 23, 2010

Una visión y el corazón desbocado

Cuando me marchaba a casa a las dos de la tarde, aún tenía que parar para colgar un cartel. Por supuesto, he dejado el coche encima de una acera porque no he encontrado mejor lugar. Al salir, al llegar a la rotonda, los ojos, como siempre, se me desvían hacia un lado. Y ha sido en ese preciso instante cuando he visto pasar su coche. Pensaba que el corazón se me iba a escapar del pecho. En ningún momento he pensado en dirigirme en esa dirección, sólo que le he sentido tan cerca que el corazón latía desbocado y aún siento los últimos estertores, aunque ya lleve un rato en casa.
Si hubiera salido cinco minutos antes es posible que nos hubiéramos visto.
Tampoco tengo la total seguridad de que fuera él. Era un coche como el suyo, justamente en ese lugar. Pero podría ser cualquier persona. Me hace sonreír el hecho de saber que podía ser él y que estaba tan cerca de mí, separados únicamente por una fila de casas.

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