sábado, marzo 20, 2010

20 días de barbecho

Veinte han sido los días que he podido aguantar sin decirle nada, pero hoy me he sentido desbordada de cariño hacia él, pese a que casi no recuerdo sus facciones, que quedan difuminadas por la niebla del paso del tiempo. De repente, he recordado su sonrisa, bellísima, y me he sentido hechizada. Y entonces le he dicho en dos líneas algo que debería haberle dicho hace unas semanas.
Me pregunto si veinte son los días que puedo aguantar sin darle noticias o sólo ha sido una excepción porque algo me impedía ponerme en contacto con él antes, o quizás su cercanía esta mañana, el hecho de saber que podía tomar esa dirección e ir a verle. No sé, de repente, algo me ha llevado a ponerme en contacto con él. ¿Qué ha sido? Pensar que las relaciones con la gente a veces penden de un hilo, y yo no quiero que el hilo con él se corte, quiero sentir la energía que llega por ese hilo, quiero que me contagie de su bondad, quiero mirarle a los ojos y sonreír, quiero seguir queriéndole. No, yo no puedo romper el hilo que me une a él.

No hay comentarios: