lunes, marzo 22, 2010

Lo que supone arriesgar...

Hay momentos en la vida en que hay que arriesgar. No en todo, pero en algunas cosas es necesario. Arriesgar... puede salir bien o mal, no vas sobre seguro, pero a veces... Si sale mal el golpe puede ser muy duro, podrías morir en el intento, pero si sale bien la satisfacción también es mayor.
Antes, cuando miraba alojamientos en Asturias, me he encontrado llorando repentinamente, sin darme cuenta, al pensar en él... He recordado el sueño de un viaje imposible. Yo lo hubiera dado todo por ir con él allí, hubiera arriesgado todo, aunque para mí hubiera sido una prueba durísima. A él le veo como alguien muy racional y yo soy demasiado pasional. Por eso a mí no me hubiera importado dejar todo y volar al otro lado del mundo con él. Todo riesgo conlleva un peligro inminente. Yo tenía mis miedos, ¿quién no los tiene? ¿qué tipo de persona es aquélla que no teme a nada? El miedo más atroz, el que me carcomía, era el riesgo de saber que podía enamorarme. Y, pese a ello, hubiera ido hasta con los ojos cerrados. No, no quiero enamorarme, pero ya ando comiendo flores y besando el suelo que pisa, por lo que he de suponer que un poquito sí que le amo, pero no estoy enamorada. Para enamorarme le necesito a él.
Me encantaría decirle que se venga con nosotros, pero sé que no se lo voy a decir, que ni siquiera me voy a plantear tomar ese riesgo. ¿Para qué...? Arriesgar... A veces también es mejor no hacer nada, no mojarse, pero en ese caso posiblemente nos perderíamos muchas cosas.
Un escalofrío me recorre la espina dorsal de arriba a abajo. Arriesgar o morir en el intento. A veces es necesario arriesgar, otras veces ni siquiera merece la pena planteárselo.

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