lunes, marzo 22, 2010

Mini-siesta

Voy a ver cómo consigo que el perrito me deje echarme una siesta de veinte minutos. De momento ha traído sus juguetes a mi cama y sólo quiere jugar.
Quiero volver a la imagen del sueño de la noche pasada, una imagen que se repite de forma más o menos continuada: en cierto momento en que estoy durmiendo él viene y me abraza por detrás, así que me siento abrazada durante todo el sueño. No es de extrañar que me haya levantado más o menos feliz. Del mismo modo, también suelo soñarlo de forma invertida: cuando es él quien duerme y yo le abrazo por detrás y me paso así toda la noche. Soñando que le quiero (esto no es que forme parte sólo del sueño), soñando que está ahí, tan cercano, tan dulce, tan magnífico.

Son sueños nada más.

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