
En el horizonte se ha puesto oscuro. Buena tarde hemos escogido para ir a la ermita, aunque no importa, porque estaremos dentro. Con el sol que hacía cuando he regresado a casa... Al menos hoy no me echaré una siesta de veinte horas. Prefiero estar en la ermita que en casa, aunque en casa me concentre en él y me sienta desbordada de sentimientos. Claro que como le llevo conmigo allá donde vaya, aunque no tenga tantas horas que dedicarle, seguiré sonriendo igualmente. Siempre hay algo que me lo trae a la mente, esté donde esté.
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