
Anoche había muchas estrellas y aunque no haya amanecido soleado, hoy me he despertado con una enorme sensación de tranquilidad, con un puñado más de felicidad. Al abrir los ojos he pensado en él y me he recreado en esa imagen, me he preguntado si habría salido ayer y si nos hubiéramos encontrado de habernos ido nosotras de fiesta. Los condicionales tales como "¿y si...?" no me gusta utilizarlos, porque añaden un grado más de pesadumbre: siempre llevan a que nos preguntemos qué hubiera ocurrido en caso de haber hecho otra cosa en el lugar de lo que realmente hicimos en ese momento.
Pero hoy estoy algo contenta, saboreando también un día de fiesta en que no hay obligaciones. Es posible que en un rato me lleve al perrito a dar una vuelta, a cansarle, ya que a las nueve me ha despertado porque quería jugar. Y esta mañana me apetece embriagarme con las fragancias y los sonidos del campo.
Y pensar en él... Quizás tenga que llevarme papel y bolígrafo, porque es posible que de repente llegue la perentoria necesidad de decir algo. Es que la naturaleza hace que el espíritu se libere y sé que tendré que dejarle expresarse... por escrito.
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