jueves, marzo 18, 2010

El mundo a mis pies

En la adolescencia me leí un libro que se titulaba A veces tengo el mundo a mis pies. Curiosamente a lo que se podía intuir por el título, el argumento trataba básicamente sobre chicos que han nacido en la calle, que no tienen nada, sus preocupaciones por conseguir un cartón donde dormir esa noche, abrir los ojos cada mañana para comprobar que aún estaban vivos, vendiendo sus cuerpos para conseguir algo para comer... No recuerdo si ocurría en Estocolmo o en Amsterdam. Era un libro sobrecogedor, vivir día a día en la calle, pendientes de rácanas limosnas, pensar que mañana podían estar muertos. Me impactó esa novela.
Realmente no quería recordar el argumento, pues lo que me llama la atención es el título, la sensación de tener el mundo a mis pies. Recuerdo que lo tuve a mis pies cuando subimos al Aneto, literalmente a mis pies. Aunque lo que tengo en mente en realidad va por otros derroteros.

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