
Hoy ha salido un día precioso. Lo peor es llegar y aparcar, porque si antes lo hacía en cuestión de dos minutos, ahora tengo que darme alguna vuelta si no tengo la suerte de encontrar un lugar libre junto a la oficina. ¿Por qué no les dejarán a los de las barracas una explanada a las afueras?
Hoy es el último día antes de Semana Santa. Anoche, cuando pasaba junto a la pastelería, me acordé de los Huevos de Pascua. Aquí no se estila mucho esa tradición, pero creo recordar que en algún país se estila regalar esos huevos decorados para desear algo, para conmemorar el final del invierno y el principio de primavera, cuando las aves comienzan a poner huevos... Pues pensé en regalar un Huevo de Pascua con el mensaje que conlleva oculto.
Me he levantado y he pensado en él. He sentido esa extraña calma.
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