Entre todas las cosas que nos rodean siempre hay algo que nos llama la atención, por la razón que sea. Puedes estar en medio de una explanada, antesala de un espléndido bosque, rodeada de encinas y robles, con cascotes de ramas y bellotas en el suelo y, de repente, una flor resalta entre el verdín y las ramas. Una débil florecilla de color violáceo.
En lo que me rodea, día a día, hay alguien que resalta siempre, que me da una fuerza inesperada, le vea o no, que atrae mi atención de una manera inusitada. Él tiene esa luz que a veces sirve de guía en la oscuridad.
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