
Hoy es un día movidito, porque estamos con la decoración de abajo y no hacemos más que subir y bajar escaleras, no sin antes haber descolgado el teléfono. Está todo tan adelantado... Por una parte, tengo ganas de bajar abajo, a pesar de que será una especie de locura; por otro lado, me quedaría en la parte de arriba. Esto me lleva a una conversación que tuve con una persona hace meses. Que estar a pie de calle, en definitiva, será quizás más estresante. Y por las noches, cuando te vean luz, seguirán llamando, cosa que ahora pasa desapercibida porque no me veo obligada a abrir la puerta ni a coger llamadas a partir de las siete. Abajo nos verán desde la calle y no respetarán horarios.
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