
En una hora tengo una reunión. Así que iré caminando por las calles cargada de papeles. La verdad es que no me apetece nada ir a una reunión hoy. Lo que me apetece es irme a casa y descansar. Al menos debería irme de fiesta hoy, ya que mañana dudo mucho que pueda salir. Acabo de condenarme el sábado por la mañana, lo que requiere que ese día me pegue un madrugón.
Es que hoy no sé si saldremos. Yo quiero descansar, pero... también quiero verle, ansío encontrarme con él, buscarle entre la gente, y eso puede conmigo, pesa más la posibilidad de que nos encontremos en los bares. Y, además, este fin de semana me he autoimpuesto bebidas light, siempre considerando que la cerveza también es light porque es bajo mi consumo de cerveza durante los fines de semana.
Tengo la urgente necesidad de hablar con él. Estoy preocupada por que pueda pensar que quizás estoy enfadada al no responder, al no decir nada desde entonces, pero me resulta impensable, no podría enfadarme con él. Y le tengo que preguntar si le gusta el sake o, en todo caso, si lo ha probado, porque seguramente de Japón traeré sake, aunque tenga que meter botellas apiñadas en la maleta.
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