
Hace unas horas deseaba que llegara este momento en el que me encuentro para decir que por fin ha acabado el día. Me siento algo mejor, en el sentido de que he estado con gente, y el trato con tantas personas dispares me hace olvidar momentáneamente otras cosas.
Al volver, cargada de papeles, mi mirada se ha dirigido hacia un edificio. Las persianas estaban bajadas. "¿Estará ahí?".
Me gustaría desearle "Dulces sueños". Podría escribírselo, pero sé que no lo voy a hacer. Si tuviera que decírselo me gustaría susurrárselo al oído. Y si no puede ser de esta forma, prefiero que no sea de ninguna manera. Así que tendré que darle rienda suelta a la imaginación mientras me tapo con el edredón hasta arriba, porque hoy no sólo me siento cansada sino que tengo un sueño incontenible.
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