
Cuando estoy concentrada se me pasan los días volando, apenas los siento, excepto porque me obligo a pensar un minuto al momento presente, para no quejarme después de lo rápido que pasa el tiempo. Es curioso, pero luego recuerdo esos momentos aislados, observando el presente. Luego están los minutos que dedico a cierta persona, minutos que me reconfortan, que me hacen sonreír. Me pregunto dónde estará, ya que hace mucho que no veo su coche, y parece que está muy lejano, aunque realmente yo le sienta muy cercano.
Va siendo hora de ir a casa.
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