
Me encuentro debajo de un árbol, alargando los brazos y cogiendo los maduros frutos que traen risas y alegrías, nostalgia y tristezas, lágrimas y felicidad. Pero más arriba hay un fruto brillante que no consigo alcanzar: es la fruta prohibida.
Quise coger la fruta prohibida y todo se nubló a mi alrededor.
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