martes, marzo 02, 2010

En el baúl de los recuerdos

Hoy volveré a utilizar de nuevo el lacre. Creo que las últimas veces me quemaba los dedos. Hacía siglos que no escribía a mano una carta. Tendrá que ser así. Iba a decir que esa carta no tiene destinatario, pero en realidad sí tiene, sólo que hay un destino más cruel para esas palabras: el baúl de los recuerdos, la caja de los objetos condenados al olvido, guardarlo en la sombra, al alcance de nadie. No podría decir a nadie más que a una única persona lo que en esas dos intensas páginas he escrito, pero contrariamente tampoco se lo diría a esa persona. Se irán acumulando los papeles de colores, en sobres cerrados, porque hay cosas que no se pueden escribir al mundo, que no se pueden compartir. El día que considere que todo ha pasado, entonces todo se convertirá en carnaza para el fuego.
Hoy he escrito poesía, porque la poesía está escrita con la voz del alma. Me siento un poco más ligera, pero no lo suficiente.

Oh, tengo que ir a casa. Aquí no tengo lacre. Y se me ha hecho tarde.

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