
El ser humano es el ser más solitario del planeta: nace solo y muere solo. Y entre medias, a veces nos encontramos con la soledad como aliada fiel. En estos momentos ando en busca de esa soledad, porque de repente me veo huyendo de las multitudes, hablo lo mínimo posible -a través de cualquier medio- y de repente me encuentro ensimismada en mi mundo, como si lo que hubiera alrededor no tuviera importancia.
Simplemente me apetece estar sola. Si las tardes fueran más largas, es posible que cogiera la bicicleta como antaño y me tumbara en medio del campo con un libro. Y sin un libro; simplemente estar en medio del campo, cerrar los ojos y escuchar los sonidos de la naturaleza. En esos instantes te sientes en paz.
Además soy afortunada por tener el campo a menos de un kilómetro de mi casa. Debería disfrutar más de todo eso. Tal y como está el mundo quizás termine desapareciendo. Espero no estar aquí cuando ocurra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario