miércoles, marzo 03, 2010

El ritual nocturno


Mi hermano me regaló un sello y lacre, entre otras cosas, hace dos años por mi cumpleaños (yo no me compraría para mí un objeto así). La verdad es que no le doy mucho uso y, cuando quise probar, me salió una cosa tan chunga que desistí. Aunque tiempo después estuve practicando sin mucho éxito. Lo cierto es que quedó relegado a un segundo plano porque hace mucho tiempo que no escribo cartas por correo ordinario y yo creo que, aunque lo hiciera, tampoco lo usaría. El caso es que ahora no me sale tan mal. Se ve la A perfecta, aunque espero no equivocarme alguna vez y ponerla al revés, que entonces saldría otra letra del abecedario. Lo que me gusta es cómo queda, pero sobre todo que, para abrir lo que está cerrado de esta forma, tengo que romper el sello. Y luego sería difícil recomponerlo. Poner el sello de lacre se ha convertido en todo un rito, cargado de mucho simbolismo.

¿Quién me iba a decir a mí que iba a terminar usándolo de esta manera?

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