
Venir a casa a mitad del día significa desconectar. No me gusta echarme la siesta a diario, aunque a veces, cuando me tumbo, siempre caigo en una de esas que llaman reparadoras (no más de 20 minutos). No me echo la siesta porque la ansiedad por quedarme dormida durante horas evita que pegue ojo. Aunque a veces sí que llega el sopor.
Al ir hacia el coche le he sentido tan cercano que venía a casa contenta. Eso significa que si veo algo que tenga relación con él seguramente que él estará bien.
Creo que me voy a tumbar un rato hasta la hora de marchar.
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