miércoles, febrero 03, 2010

Desconexión

Debería marcharme a casa pero, habiendo previsto que quizás podía quedarme más, me he traído las normas de la construcción. Aquí voy a hacer lotería, aprendiéndome lo que hacen los peritos, los arquitectos en una obra de construcción, quién puede ser director de obra y sus funciones y poco más. En definitiva, estudiarse tantas medidas y números (y son muchos, así como esa nomenclatura extraña de normas que no había visto en mi vida, y que luego te das cuenta de que son las iniciales de las normas junto al año en que se pusieron en vigor), en mi caso, me parece estupidez, en el sentido de que, como son cosas que no utilizaré, terminarán olvidándose. ¿Para qué diablos quiero saber los centímetros que separan el alero del tejado de un edificio? ¿O la profundidad del foso de un ascensor? Si eso sólo tendría que preguntárselo al técnico competente. En fin, que lo más importante de los apuntes son las funciones de ciertas personas que entran en el proceso de una obra de construcción, desde que se entrega el solar hasta que cada vivienda se pone a la venta.
Lo bueno es que esta materia la cojo con ganas por razones obvias, pero es fácil desconcentrarse por las mismas razones obvias. Se me está pasando por la cabeza sacar todas las dudas, que tengan que ver con él o no, o inventármelas e ir a verle para que me las explique. No lo hago porque en estos momentos mi tiempo es oro, y el suyo seguramente que también. La cuestión es que siempre tengo que buscar excusas para ir a verle, aunque al final no vaya.
De momento, iré a tomarme un café para desconectar de una cosa y entrar de lleno en otra.

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