lunes, febrero 22, 2010

Gritos silenciosos

Cada vez que enciendo cualquiera de los dos portátiles que uso a diario, el primer recuerdo vuela a él: la contraseña son sus iniciales (la misma contraseña en los dos, y siempre que la cambio lo hago en los dos). Quizás mañana la cambie.
Este domingo ha sido el cumpleaños de una amiga. Al buscar su nombre para llamarla ha aparecido él también, porque la inicial del nombre de mi amiga es la misma que la de él.
Hay algo que me impide que me desquite, recordándomelo una y otra vez. Parece que los planetas nunca están en armonía cuando tienen que estar: el viernes no lo estaban, pero hoy me susurran su nombre al oído, y yo no puedo taparme los oídos.
También mi corazón se queja, quiere gritar porque no desea sufrir más. Si fuera tan fácil...

Debería intentar dormir.

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