
Se dice pronto, pero junio está a la vuelta de la esquina. En junio se habrán ido todas las heladas, toda la niebla, toda la nieve y todo el frío. En todo caso, creo que al otro lado del 'charco' seguiría siendo invierno, pero al final el tiempo cuando estás de vacaciones no te importa tanto. Y quiero ir con él, donde sea, en las condiciones que él quiera, pero con él.
Sólo que no es algo que esté en mi mano, no es algo que tenga que querer únicamente yo, también lo tiene que querer él. Y eso requiere hablar con él en serio, necesito llegar a su fondo, cosa matemáticamente imposible. Hay gente que no exterioriza en modo alguno lo que piensa. Aunque a mí, en cierto modo, eso no me molesta, quizás es una cosa de él que me atrae, aunque a la vez me desconcierte.
Es inevitable preguntarse qué es lo que me da. Supongo que nunca he conocido a una persona tan digna de admiración, tan íntegra, que roce la perfección. Y cuando no está le añoro. En estos momentos le echo de menos. Es como si necesitara algo de él. Antes podía estar meses sin saber de él, ahora requiere un gran esfuerzo que pase una semana sin tener noticias de él o sin verle. Ahora lo llevo peor. La diferencia entre el antes y el ahora está clara.
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