También puede ser que llegue cierto 'pequeñajo' a lamerte la cara para que abras los ojos. Lo hace casi todos los fines de semana y, aunque me tape hasta arriba, consigue despertarme lo suficiente para que ya no siga durmiendo.
Me trae sus juguetes para que se los tire, sólo quiere jugar y, si me niego, busca mi mano y empieza a mordisquearla, siempre sin hacer daño.
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