martes, febrero 09, 2010

En la ligera línea que separa amar y querer

En los últimos meses he pensado muchas veces en el amor. Reconozco que tengo pánico a volver a enamorarme, pero soy consciente de que si llegara no pondría trabas y le dejaría pasar del umbral. La conversación con mi mejor amiga me ha hecho reflexionar al respecto. Querer es una acción que llega de modo tan natural que apenas te das cuenta. Hace un año no le conocías y hoy en día no imaginas un mundo sin él, no te imaginas no queriéndole, no te imaginas no encontrándote con sus ojos y su sonrisa de vez en cuando, no te imaginas sin ese frenesí que recorre tu cuerpo de los pies a la cabeza cuando no está ausente.
¿Cuántas veces se puede imaginar que te sumerges en la profundidad de sus ojos, que te pierdes en el tiempo y en el espacio, que no existe nadie más que él, que tus labios se funden inevitablemente con los suyos, que sientes su contacto al rozar la textura de sus dedos, al dejarte pinchar por su barba, al enredar tus dedos en su pelo...? ¿Qué ocurriría si esto ocurriera en realidad? Sé que terminaría amándole. La línea es tan fina que es invisible. Amar... no se puede escribir el amor, eso es algo que ha de vivirse. No hay palabras.
Son unos pensamientos dignos para los minutos previos antes de ir a soñar (con él, seguramente).

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