domingo, febrero 07, 2010

Un domingo a la deriva


En una semana estaré en Madrid o en dirección a la capital. Iré el domingo y volveré el lunes, un billete de ida y vuelta fugaz.
Este fin de semana ha sido extraño. Tenía muchas ganas de salir, tanto el viernes como el sábado. Sin embargo, anoche, después de haberme preparado y tras pasar varias horas en el bar, opté por regresar a casa a eso de la una y media: tenía la cabeza cargada en la parte de atrás y lo que más me seducía era meterme en la cama, sobre la que caí redonda, con ropa incluida, hasta que mi madre vino a despertarme para que durmiera en condiciones.
Tuve un sueño magnífico, magnífico como todos los sueños en que aparece esa persona.

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