lunes, febrero 22, 2010

Cuando llegan las dudas

Lo del sábado se ha asentado como un témpano en mi corazón, pero es únicamente eso: un témpano de hielo, destinado a derretirse. Imposible que congele todo lo que está alrededor. Después de dos días, estoy sopesando las posibilidades: sería una tortura tenerle delante, aunque podría soportarlo; pero desconocer todo de él e incluso ignorarle como pretendía el sábado es aún más insoportable. Sé, además, que le veré y seguiré hablándole normal, aunque me cueste tantísimo ocultar lo que llevo acarreando desde hace tres días.
Es impresionante cómo conjuga en su misma persona tantas cualidades dignas de admiración. Casi roza la perfección. Y no exagero, es que jamás he conocido a una persona tan íntegra y que aporte tanto a la vez. Es vida. Su magnetismo es enorme.
He vuelto a sonreír al pensar en que no es mi deseo sacarle de mi vida. No podría, pero es que tampoco quiero.
La tristeza continuará azotándome, porque sigo encontrándome un poco a la deriva. Siento que me tambaleo. En estos momentos me encuentro como si acabara de salir de un mal sueño. Lo de estos días sigue ahí de todas formas. Y yo estoy algo liada, quizás porque no sé qué camino tomar. Lo que tengo claro es que seguiré permitiendo que él, su imagen, cualquier recuerdo, cualquier objeto me traiga una sonrisa de vez en cuando. Es que... ¿cómo voy a sacarle de mi vida si él no ha hecho nada? Er ist ein Engel.

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