
Me he liado en casa viendo un rato Callejeros y en casa sigo. Ni café ni cartas ni fiesta. Por una parte me apetecía, pero la verdad es que no veo por meterme en la cama y no pensar en nada, sabedora de que mañana las alarmas no sonarán y la verdad es que se agradecen los sábados que te despiertas a la hora que te pide el cuerpo y no a la hora que te pide el despertador.
En Callejeros hablaban del ruido, ese ruido tan molesto. Yo soy muy sensible al ruido, excepto aquellos sonidos a los que me he acostumbrado. Al lado de mi casa pasa una carretera y te acostumbras al paso de coches de vez en cuando, quizás se oye algún perro a lo lejos, o a los gatos que se reúnen en algún patio cercano cuando están en celo y sus maullidos suenan muy parecido al llanto de un bebé. Quitando eso, creo que no podría vivir en una ciudad por el exceso de todo tipo de ruidos molestos. En mis últimos años en Salamanca los vecinos del piso de arriba tenían un perro que no paraba de ladrar y/o llorar cuando ellos no estaban. Después de una semana sin dormir me quejé y le pusieron un collar especial para que no ladrara. Aunque había dejado de ladrar, se pasaba corriendo de un lado a otro, había un movimiento de muebles terrible. Supuse que era un perro muy grande, como descubrí poco después. No sabría distinguir su raza, pero era muy parecido a un dálmata, pero con el pelaje del mismo color.
El ruido te hace valorar el silencio. El silencio es necesario. Yo lo encuentro en muchos sitios, aunque el silencio está estrechamente enlazado a la soledad. Es decir, donde estoy ahora no hay ruidos, se oyen ligeramente los sonidos desvirtuados de dos televisores; miro hacia la calle y no se ve un alma. Hay silencio porque estoy sola. Si me encaminara en dirección a una de las dos televisiones se acabaría el silencio, pero no por los sonidos de la 'caja boba', sino porque dejaría de estar sola y el silencio se vería interrumpido por torrentes de palabras, por comunicación, por la charla con otra persona.
En verdad que hay ruidos que son infumables, muy molestos. Al menos aquí se evitan la mayor parte del tiempo.
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