
Esta mañana ha sonado la alarma a las siete de la mañana. Parece ser la memoria del móvil guarda la hora del despertador durante una semana (así que espero quitarla esta noche). En medio de una extraña somnolencia, he pensado el que sería un fin de semana perfecto si abriera los ojos y me encontrara con esos ojos tan cerca. Mi imaginación se ha revolucionado hasta llegar al pensamiento más perfecto: despertar a la otra persona y fundirnos en uno solo. Es una buena manera de comenzar el día. Me pregunto si podría ocurrir alguna vez, con él, porque esas imágenes sólo se revelan con él.
He vuelto a quedarme dormida, feliz, con su imagen muy cerca, cruzando el umbral del mundo onírico. Sin prisas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario