
He pasado media mañana recorriendo las calles de un lugar a otro. En cierto momento he visto su coche y he pensado en él. Mi coche tiene tanto o más polvo que el suyo, pero en el mío se nota más al ser más oscuro. Podría sugerirle ir a lavar los coches juntos.
He sentido su cercanía y he deseado encontrármelo al final de la calle, pero no nos hemos cruzado. Es que basta que lo piense para que no ocurra, cuando voy despistada es cuando me suelo cruzar con él. Siento que necesito verle, aunque quizás le vea mañana. Si no nos liamos jugando a las cartas por la noche quizás salgamos de fiesta aunque no se vea un alma por ahí.
Tengo que irme a comer, porque si no me voy el tiempo se me termina echando encima.
Quizás lo vea a las tres, como hace unas semanas. Quizás...
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