
Es harto difícil que yo me encuentre deseando que pasen raudas las horas del domingo por la tarde, pero no es para menos. Esta noche me van a enviar algo que ardo en deseos de ver. Ni siquiera he permitido que me comenten los detalles, que me lo envíen y entonces será cuando desee que no pase el tiempo mientras observo. Lo que me van a enviar es una sola foto.
-¿En serio quieres que te la envíe?
Yo pensaba para mí: "¿Cómo no voy a querer...?".
-Sí.
-¿Se la enviarás entonces?
Seguía pensando: "¿Cómo no se la voy a enviar, si estoy deseando ponerme en contacto con esa persona?".
-Claro.
-¿Segura?
-Sí.
-Eso es que estás mejor.
-Pues sí, ya te lo he dicho antes. Mándame la foto, que, en serio: quiero verla.
"Quiero ver esa mirada, congelada en fracción de unos segundos robados al mes de diciembre; quiero leer la poesía de sus labios, quiero aprenderme de nuevo esos rasgos de ángel, quiero sentir que mis ojos acarician su barba...".
Creo que las horas se harán eternas hasta la noche. Se me ha olvidado preguntar si sale con los ojos cerrados.
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