miércoles, febrero 17, 2010

Si no lo veo no lo creo

Casi las diez.
Cuando antes decía que me iba a marchar tarde a casa no imaginaba esta hora. Imaginaba las nueve o así. También me sorprende que nadie de mi casa me haya telefoneado, sobre todo porque a cierta hora suelen pegarme un toque. Estoy segura de que la llamada llegará estando en el coche, donde sólo tengo puesto el manos libres para el móvil del trabajo y no para el personal.
Llevo casi doce horas aquí, que se dice pronto. Y aun así veo que tendré que pasarme el fin de semana por aquí.

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