Eduardo Chillida: El Peine del Viento (San Sebastián)Hace varias horas se ha ido la luz varias veces. Yoguito busca mi compañía y se ha acurrucado porque escucha el viento y tiene miedo, pero sabe que si yo estoy cerca no debe temer nada, por eso se queda a mi lado.
Si el viento se llevara todo lo que nos duele, toda la energía negativa... Me pregunto cuánto de contaminada está mi alma. La semana pasada, mucho. Ahora... la verdad es que es como si todo el sentimiento se estuviera grabando a fuego sobre piedra, como si cada vez profundizara en mi alma un poco más. Es decir, que si una persona te aporta tanta felicidad es imposible que ahí haya algo negativo, es imposible que haya malos humos, es imposible que haya sitio para una pizca de contaminación. Pero el viento quizás sí influye, quizás con el paso de los días se ha ido llevando el dolor y a su paso ha dejado aire limpio.
Esta semana he vapuleado mucho esa alma que ama sin límites. Los pensamientos negativos, respecto a todo lo que nos rodea, son numerosos al cabo del día, es difícil mantener alejada al alma. Es imposible que alguien que es una especie de bálsamo para tu alma pueda aportarte energía negativa. Las circunstancias fueron otras; él aparecía únicamente de forma indirecta.
Siempre termino marchando a la cama pensando en esa persona.
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