
Hoy soñaré con un ángel: tierno, dulce, bueno (por decir algunas de sus excelsas cualidades). Este ángel no tiene alas, pero cuenta con una serie de atributos únicos, magníficos atributos que, sin duda alguna, le convierten en un ángel. Aunque este ángel es de verdad; nunca había conocido a ninguno.
Con estas palabras ya me puedo ir a dormir.
"Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando" (Tagore).
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