
La única rutina extralaboral que se ha mantenido estable durante los últimos meses ha sido la de ir a la peluquería cada jueves puntual al mediodía, excepto aquellos en que he estado de viaje. Últimamente suelo encontrarme a esa hora con esa persona que me hace soñar tanto cada día, que me hace sonreír cada mañana, que detiene el tiempo cada vez.
Ojalá mañana también volviera a encontrarme con él a esa hora. ¿Quién sabe? Son casualidades que justamente él pasara por ahí a la misma hora que yo o que yo pasara justo por ahí en el mismo momento que él. Me da media vida. Y en cuestión de minutos aparecerá en mis sueños.
Hace mucho que no tengo pesadillas.
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