lunes, febrero 22, 2010

Sexo con X

Mi hermano es uno de los personajes más desprendidos a la hora de hablar de ciertos asuntos de los que el común de los mortales es reacio a hablar. A mí me intimida hablar de sexo, con él o con cualquiera. Y es que las intimidades no son para pregonarlas por ahí. A mi hermano, en cambio, le encanta hablar de sexo (y preguntar).
El viernes, después de sonsacarme a quién iba a ir a ver esa tarde, empezó a esbozar una lista interminable de preguntas: ¿es un asunto de trabajo? ¿es por un viaje? ¿adónde? ¿y qué pasa con Japón? ¿os habéis liado? ¿os habéis acostado? ¿cómo te vas a ir a Argentina con alguien que no sabes cómo es en la cama?
Grandioso. Respuestas que me guardo para mí; alguna contesté, pero al final opté por el mutismo. Que por mucho que sea mi hermano no tengo la obligación de contestarle, por mucha confianza que tenga con él.

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