jueves, febrero 25, 2010

Un pedazo de cielo

Estar con esa persona es como estar en el cielo. Me siento con la moral tan alta que he empezado a reescribirle lo que ayer fui incapaz de decirle por no sentirme con fuerzas. Pero ese pedazo de cielo me estremece de pies a cabeza.
Me hace escribir tantas cosas extrañas.

"Siempre podemos quedar a tomar un café, creo que me debes alguno. Espera, el 26 de diciembre me debías uno, pero la vida está cara para no cobrar intereses, a café diario de intereses hace un total, a fecha de hoy, de 63 cafés (también he contado el de mañana, contando con que leas esto mañana). Así que estás endeudado hasta las cejas".

Me pregunto por qué me siento tan reacia a escribirle. Sólo yo sé la respuesta. Cambiaré el correo mil veces para no terminar nunca de enviarlo. Creo que cualquier cosa que tenga que decirle se la diré cuando le tenga delante, que no me apetece escribir. Prefiero ver su rostro angelical.
También me lo podría encontrar ahora, que me voy a casa.

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