domingo, marzo 07, 2010

Un tributo al amor

Para mí el amor no existe como tal, siempre lo he considerado como un cúmulo de variados y exacerbados sentimientos en torno a una persona concreta. Viéndolo desde esa perspectiva y analizando mis sentimientos, es posible que un poco de amor sí que exista, aunque a veces intente negarlo. Negarlo sólo significa corroborar su existencia.
Tiene que haber algo así cuando me descubro haciendo algo que jamás había hecho, como es dedicar unos minutos al día a una persona y, en esos instantes cargados de una pureza extraordinaria, me concentro en realizar cosas con tal delicadeza que, cuando les he puesto fin, me sorprendo a mí misma al observar el resultado. Es delicado y frágil, es de una belleza sublime; he de suponer que es así porque está hecho con amor. Jamás había hecho algo así y, al terminar, me siento algo mejor.
Sé que la caja se llenará, aunque ahora esté casi vacía. Lo peor es que esa caja no contiene sólo amor, sino también dolor.

Viendo esto desde fuera, tengo que decir que conmigo no morirá el romanticismo.

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