
Conducir me hace libre, porque todo lo que pasa por mi mente en esos momentos corre a la misma velocidad que el coche. Iba a quedarme a comer, porque he quedado en un pueblo a las 15.30h. Realmente me apetece conducir hasta casa, comer a las dos de la tarde y marchar directamente hasta ese pueblo, sin pasar por aquí.
Aprovecho a marcharme a Correos.
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